La vocería: táctica infaltable en tu plan de comunicación
Hablar en público puede significar un reto bastante grande para muchas personas, más aún en el acelerado mundo de la información en el que vivimos. En cuestión de segundos y gracias a las redes sociales, todo está a la vista.
Si bien puede ser un reto a nivel personal; representar a una organización, ser su imagen y portavoz, encierra un compromiso mucho más amplio y su resultado impactará en la reputación y credibilidad de la organización.
Por este motivo, cada vez más, el sector empresarial; gubernamental; ONG y en general las instituciones, han visto en el entrenamiento de voceros una herramienta efectiva. Ahora ya no sólo pensada desde la perspectiva de responder correctamente una entrevista en medios de comunicación, sino muchas otras actividades corporativas que aportan a la imagen de la empresa como: negociar un producto o servicio, cerrar un negocio, comunicar a los colaboradores y, en general, ser claro y preciso en encuentros con los stakeholders (grupos de interés) para generar relaciones de confianza.
Si todavía en tu organización no están convencidos de la importancia de tener voceros preparados y entrenados, te dejamos aquí cinco razones por las cuales el entrenamiento de voceros debe ser una de las tácticas infaltables dentro del plan de comunicación:
- Construye imagen y reputación:
Un vocero entrenado transmitirá una imagen de seguridad y confianza, lo cual repercute también en la imagen de la organización. De esta manera y junto a mensajes claros, consistentes y concisos; se contribuye a la construcción de la reputación.
- Focaliza mensajes:
La clave para los voceros está en brindar información de interés y valiosa para las audiencias. Sin embargo, cada uno de sus públicos requiere mensajes enfocados a temáticas específicas que satisfagan la necesidad de información de las personas que escuchan. A través del entrenamiento de voceros, se identifican los públicos y se construye mensajes focalizados para transmitir un discurso de interés.
- Genera empatía:
Un vocero debe socializar en encuentros con los públicos para generar confianza y fidelizarlos, aumentando la reputación corporativa. Esto ayuda a atraer y retener clientes; además, genera mayores niveles de satisfacción, compromiso y fidelidad hacia la organización.
Ante una crisis, una correcta preparación es la clave para minimizar los impactos negativos en la reputación de las organizaciones. En este tipo de situaciones, el vocero debe ser la fuente única de información, quien, a través de mensajes estructurados, tranquilice a las diferentes audiencias y guíe los pasos a seguir para salir de la crisis.
- Cultura comunicacional:
Contar con voceros entrenados aporta a la generación de la cultura organizacional deseada y permite que todo el personal conozca que en la organización existen políticas y directrices en temas de comunicación. Por ejemplo: la vocería es función única y exclusiva de la persona asignada, lo que reduce el riesgo de exposición.
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