Las condiciones del entorno empresarial de hoy, donde la alta complejidad y la fuerte competitividad se imponen, han convertido a la gestión de la comunicación en un elemento protagonista para asegurar la sostenibilidad de los negocios, proyectar credibilidad de las instituciones, afianzar redes que permitan consolidar la imagen ante diferentes públicos y blindar a las organizaciones de posibles crisis.
Los planes de posicionamiento y difusión, las campañas de responsabilidad social y su impacto, los proyectos desarrollados y sus avances, la gestión de contenidos, la cultura e identidad organizacional necesitan de alguien que articule, modere y sobre todo entienda el panorama interno y externo de las organizaciones frente a sus públicos.
En esta concepción, la comunicación cumple una función neurálgica al interior y exterior de las organizaciones. Su importancia estratégica radica en que aplicando el mensaje correcto a la audiencia adecuada y en el tiempo oportuno, su efecto se verá reflejado positivamente en los indicadores del negocio (ventas, notoriedad, reputación, credibilidad, posicionamiento, entre otros.). Y para esto, las organizaciones necesitan conocer qué piensa la opinión pública, qué quiere la gente y qué esperan el gobierno y las instituciones de la sociedad civil de su accionar con la sociedad.
Todo esto lo percibimos cuando con las herramientas correctas logramos comunicar de manera innovadora proyectos, programas o productos que nos diferencien de la competencia o cuando logramos, a través de principios de comunicación, generar cultura e identidad organizacional que garanticen la coherencia global en la forma de comunicarse.
Asimismo, cuando requerimos mostrar a inversionistas, a la alta gerencia o a públicos de interés resultados económicos o impacto de las actividades realizadas, una preparación adecuada y la selección de canales de comunicación correctos serán fundamentales para el éxito de la comunicación.
Más aún en situaciones de crisis, el verdadero valor de la comunicación sale a flote cuando se refleja preparación anterior; una actitud alineada con los valores de la empresa, unos voceros preestablecidos y entrenados que conozcan y vivan sus mensajes claros y contundentes con los que mitiguen la crisis.
Por otra parte, es importante no olvidar el aporte de la comunicación interna en muchos aspectos de la organización. Constituye una herramienta de motivación de los empleados, canal para fortalecer la identidad corporativa, generar cultura y aportar al buen clima laboral.
La invitación está clara. Los procesos de planeación estratégica de las organizaciones, sin importar el giro de negocio o tamaño, deben considerar a la comunicación como un aliado para el cumplimiento de metas y relacionamiento positivo con audiencias de interés.

