Los eventos como herramienta de gestión de relaciones públicas

Eventos corporativos

Los eventos empresariales son una importante herramienta de comunicación con el que cuentan las compañías, marcas o instituciones. Aunque muchas veces suene sencillo organizar un evento, lo cierto es que requiere planificación y estrategia para llegar al público de interés. Además, un evento está cargado de elementos (detalles) que marcan la diferencia y cuando llegan a faltar, los asistentes pueden notar su ausencia.

Existen dos segmentos de eventos empresariales:

    1. Internos: para los colaboradores
    2. Externos: para los diferentes grupos de interés.

Dentro de cada uno de estos segmentos existen diversos tipos de eventos empresariales, como: lanzamiento de nuevos productos o servicios, presentación de resultados, reuniones con la prensa, foros, conferencias, congresos, entre otros.

Lo importante es recordar que, independientemente de su tipo, cada uno de ellos debe cumplir con un objetivo que aporte a construir y posicionar la imagen que queremos crear o fortalecer en nuestra audiencia.

Como toda planificación, el paso fundamental antes de la organización de los eventos corporativos es plantear los objetivos. Al tener claro el propósito que se busca alcanzar con la realización de esta actividad empresarial nos será muy fácil determinar el tipo de evento, los asistentes, el lugar donde se llevará acabo y crear el concepto o temática del evento.

Una vez definida esta información el próximo paso es organizar y armar un minuto a minuto del desarrollo del evento, en el que se detalla la actividad, las herramientas que se requieren y la persona o equipo responsable. Esta acción nos permitirá cubrir todo tipo de inconvenientes que puedan suscitarse y plantear un plan B para que el evento se lleve a cabo de la mejor manera.

Beneficios de los eventos empresariales

Los eventos empresariales traen beneficios para la empresa tanto a nivel interno como externo.

Con los eventos internos los colaboradores se sienten motivados, ayudan a crear un mejor clima laboral y promueven el trabajo en equipo. Además, estas características traen como resultado un aumento de la productividad laboral.

Con los eventos externos logramos fortalecer las relaciones con los clientes, potenciamos las ventas, construimos el posicionamiento de la empresa o de la marca e incluso causamos interés de personas externas que quieran unirse a trabajar en la empresa.

Comunicación y competencias digitales

Comunicación y competencias digitales

Comunicación y competencias digitales

Definitivamente la tecnología lo cambia todo. Está presente constantemente en nuestra vida reorganizándola, cambiando la forma de relacionarnos, comunicarnos, aprender y trabajar. Esto último, muy evidente a partir del confinamiento vivido por la pandemia, y la adaptación que hemos logrado en diversos aspectos gracias a la tecnología.

Asimismo, el desarrollo de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) o las tecnologías digitales está cambiando drásticamente la forma en que diseñamos, producimos, comercializamos y consumimos todo tipo de bienes y servicios.

La evolución digital

Las grandes empresas y en un número importante también las pequeñas, sin olvidar a los emprendimientos personales, están conectados a través del uso de los sitios web, el correo electrónico y las tan presentes redes sociales.

Esta evolución digital nos obliga a aprender a comunicarnos eficientemente en este entorno; y, las empresas están llamadas a capacitar a su personal para el desarrollo de competencias, que permitan utilizar una comunicación eficiente a través de estos canales digitales, sin exponerse a una crisis de reputación.

Según la consultora española RocaSalvatella, existen 8 competencias digitales que todo profesional debe desarrollar y mejorar para afrontar el proceso de transformación digital que vivimos. Estas son:

Conocimiento digital

Entendido no solo como la capacidad de conocer las herramientas necesarias para la adaptación digital, sino las lógicas de funcionamiento de los negocios, que hoy más que nunca se centran en las personas, la transparencia, la comunicación continua o el valor de aprender de los errores.

Gestión de la información

Se refiere a la capacidad para buscar, obtener, evaluar, organizar y compartir información en contextos digitales. Es decir, hay que buscar el mayor provecho a la información que obtenemos.

Comunicación digital

Es la capacidad para comunicarse, relacionarse y colaborar de forma eficiente con herramientas y en entornos digitales.

Trabajo en red

Implica nuevas formas de colaboración y cooperación, es capacidad para trabajar, colaborar y cooperar en entornos digitales.

Aprendizaje continuo

Se refiere a la gestión del aprendizaje de manera autónoma, conocer y utilizar recursos digitales, mantener y participar de comunidades de aprendizaje.

Visión estratégica

Entendido como la capacidad para comprender el fenómeno digital e incorporarlo en la orientación estratégica de los proyectos de su organización.

Liderazgo en red

Es la capacidad para dirigir y coordinar equipos de trabajo distribuidos en red y en entornos digitales. Refleja además tipos de liderazgo diferentes como el liderazgo por capacidades o los liderazgos cercanos.

Orientación al cliente

Invita a pensar en lógica de servicio, de necesidad y menos en lógica de venta o facturación. Una vez más, la clave de los procesos, están en las personas.  Las personas son el eje catalizador de la digitalización de las organizaciones. Es necesario contar con las personas que tienen las competencias digitales adecuadas o el potencial de desarrollarlas pero que además compartan los valores de la organización y evitar que escapen con su talento por la puerta.

Preparación de voceros: clave para un posicionamiento estratégico​

La vocería: táctica infaltable en tu plan de comunicación

Hablar en público puede significar un reto bastante grande para muchas personas, más aún en el acelerado mundo de la información en el que vivimos. En cuestión de segundos y gracias a las redes sociales, todo está a la vista.

Si bien puede ser un reto a nivel personal; representar a una organización, ser su imagen y portavoz, encierra un compromiso mucho más amplio y su resultado impactará en la reputación y credibilidad de la organización.

Por este motivo,  cada vez más, el sector empresarial; gubernamental; ONG y en general las instituciones, han visto en el entrenamiento de voceros una herramienta efectiva. Ahora ya no sólo pensada desde la perspectiva de responder correctamente una entrevista en medios de comunicación, sino muchas otras actividades corporativas que aportan a la imagen de la empresa como: negociar un producto o servicio, cerrar un negocio, comunicar a los colaboradores  y, en general, ser claro y preciso en encuentros con los stakeholders (grupos de interés) para generar relaciones de confianza.

Si todavía en tu organización no están convencidos de la importancia de tener voceros preparados y entrenados, te dejamos aquí cinco razones por las cuales el entrenamiento de voceros debe ser una de las tácticas infaltables dentro del plan de comunicación:

  1. Construye imagen y reputación:

Un vocero entrenado transmitirá una imagen de seguridad y confianza, lo cual repercute también en la imagen de la organización. De esta manera y junto a mensajes claros, consistentes y concisos; se contribuye a la construcción de la reputación.

  1. Focaliza mensajes:

La clave para los voceros está en brindar información de interés y valiosa para las audiencias.  Sin embargo, cada uno de sus públicos requiere mensajes enfocados a temáticas específicas que satisfagan la necesidad de información de las personas que escuchan. A través del entrenamiento de voceros, se identifican los públicos y se construye mensajes focalizados para transmitir un discurso de interés.

  1. Genera empatía:

Un vocero debe socializar en encuentros con los públicos para generar confianza y fidelizarlos, aumentando la reputación corporativa. Esto  ayuda a atraer y retener clientes; además, genera mayores niveles de satisfacción, compromiso y fidelidad hacia la organización.

  1. Blinda a la organización:

Ante una crisis, una correcta preparación es la clave para minimizar los impactos negativos en la reputación de las organizaciones. En este tipo de situaciones, el vocero debe ser la fuente única de información, quien, a través de mensajes estructurados, tranquilice a las diferentes audiencias y guíe los pasos a seguir para salir de la crisis.

  1. Cultura comunicacional:

Contar con voceros entrenados aporta a la generación de la cultura organizacional deseada y permite que todo el personal conozca que en la organización existen políticas y directrices en temas de comunicación. Por ejemplo: la vocería es función única y exclusiva de la persona asignada, lo que reduce el riesgo de exposición.

Si tienes alguna consulta no dudes en escribirme a senriquez@linkestrategia.com

Visualiza a la comunicación en tu negocio

Compartimos con ustedes este artículo publicado en la revista DIRCOM N°114, de Argentina. Es una publicación Iberoamericana de edición semestral, que se dedica a brindar contenidos y herramientas para la gestión de la Comunicación.

Visualiza a la comunicación en tu negocio

A menudo consideramos a la reputación corporativa como un recurso de primer orden para las empresas líderes del mercado. Si nos hablan de comunicación, estrategia, imagen y relacionamiento inmediatamente pensamos en todos los importantes esfuerzos que realizan los profesionales de las grandes corporaciones. Pero ¿qué pasa cuando pensamos en las pequeñas y medianas empresas, en los emprendedores, en sus planes de negocio y en sus estrategias? ¿Hay cabida para la reputación y la comunicación?

Definitivamente, la respuesta es sí. Y es que a pesar de que las pymes y los emprendimientos no venden su imagen ni utilizan las estrategias de marketing de la misma forma que emplean las grandes empresas, las herramientas de comunicación y relaciones públicas son de vital importancia para generar reputación y engagement con los públicos de interés; más aún si tomamos en cuenta que la reputación empresarial se considera como un recurso organizativo capaz de generar ventajas competitivas.

De ahí que el primer paso para convertir a la comunicación en un activo que genere valor es tener un plan estratégico. Este debe contar con objetivos, determinar los públicos a los que se quiere llegar, el mensaje a transmitir y los medios que se emplearán para alcanzar las metas comunicacionales. Aquí, el Gerente/ CEO juega un papel crítico para el éxito del plan, ya que además de ser el líder organizacional, debe constituirse en el líder comunicacional.

Varias acciones y herramientas de relaciones públicas pueden ayudar a la hora de gestionar la imagen y comunicación. El contacto con la prensa, por ejemplo, es una herramienta efectiva para potenciar la imagen y dotarla de visibilidad; la creación de hitos y contenidos de interés para los medios es fundamental al momento de trasmitir una noticia.

Por otra parte, las pymes y los emprendimientos no deben olvidar el enorme potencial de networking, como una herramienta eficaz para vincularse con los públicos cercanos y generar sinergias.  Otras acciones exitosas para este sector se basan en la originalidad y la innovación, así acciones de street marketing o patrocinios adaptados al entorno de una pyme pueden generar un poderoso boca a boca que aporte a la reputación de la empresa.

De otro lado, el mundo interactivo y dinámico en el que vivimos ha multiplicado los canales de comunicación. Pasamos conectados las 24 horas del día: en el trabajo, en reuniones sociales, mientras hacemos deporte e incluso erróneamente al conducir, simplemente no logramos desconectarnos de este mundo virtual que nos entretiene, informa y enlaza a todo: amigos cercanos, lejanos, familia, empresas, intereses y más.

Los pequeños empresarios y emprendedores se han dado cuenta de este boom y la importancia que las redes sociales han adquirido en el entorno empresarial. Sienten y creen que deben estar, aunque muchos no tienen claro los beneficios para su negocio y simplemente abren cuentas en lo que más han escuchado o lo que más o menos ven que tienen sus competidores: Facebook, Twitter y algunos en Google My Bussines.

Sin embargo, al desconocer los verdaderos aportes que Facebook, Twitter, Instagram, Google +, My Bussines, YouTube, Pinterest pueden traer a sus pequeñas empresas o actividades, no tienen la seguridad de querer invertir y esforzarse en una estrategia comunicacional, por lo que simplemente se limitan a estar presentes, pero no logran ser parte de esta comunidad virtual.

El desarrollo de una estrategia digital radica en la importancia de generar un sinnúmero de oportunidades para el negocio, como: incrementar su número de clientes, abrir una puerta de comunicación permanente con sus consumidores actuales y potenciales, mejorar sus servicios y atención al público, dar a conocer información de calidad de su marca, entre muchas otras.

Estas razones invitan a dejar de mirar a las redes sociales como una herramienta que puede utilizar cualquier colaborador de la pyme o el mismo emprendedor. Para formar parte de esta nueva cultura 2.0, se debe tener los objetivos y estrategias de comunicación claras, crear contenidos propicios, mantener la intensidad en las publicaciones, no usar sus redes personales con la del negocio e indiscutiblemente contar con un profesional sobre el tema.

Porque a pesar de que en Internet podemos encontrar varias guías sencillas para el manejo de la herramienta, el problema real es la falta de estrategia y visión comunicacional, en el cual se desarrollen actividades on-line y off-line, tratando de crear un enlace de doble vía con el público y no solo siendo una fuente de información.

Autoras: Sofía Enríquez y Mónica Machado U.